Su arquitectura revela ya, por sus características, el incipiente renacimiento español, por influencia italiana. Es un castillo palacio residencial, del siglo XV, y uno de los últimos de este tipo erigidos en España.
HISTORIA Y DESCRIPCIÓN
Una inmensa fortaleza de casi cien metros de longitud, de la que ha desaparecido la Torre del Homenaje, usada como cantera. Las torres no sobresalen de su muro, como corresponde a los castillos pensados para sostener fuego de artillería. Majestuoso, su muro exterior y su área residencial hablan de la influencia italiana, y su aspecto general de los robustos castillos de meseta típicamente castellanos.
Su primer propietario, y quien ordenó la reforma por la que adquiere su aspecto actual fue Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, conde del Cid e hijo primogénito del cardenal Mendoza. El castillo era un símbolo destinado a mostrar la grandeza de los Mendoza, y su supuesta descendencia del propio Cid Campeador -una aspiración de la mayoría de las familias nobles de la época-. Pasaría a formar parte de las posesiones del duque del Infantado. Hoy pertenece al ayuntamiento de Jadraque.
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Its architecture already reveals, due to its characteristics, the incipient Spanish Renaissance, due to Italian influence. It is a 15th century residential palace castle, and one of the last of its kind erected in Spain.
HISTORY AND DESCRIPTION
An immense fortress of almost one hundred meters in length, from which the Homage Tower has disappeared, used as a quarry. The towers do not protrude from its wall, as befits castles designed to sustain artillery fire. Majestic, its exterior wall and its residential area speak of the Italian influence, and its general appearance of the robust typically Castilian plateau castles.
Its first owner, and who ordered the reform by which it acquires its current appearance was Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, count of Cid and the first-born son of Cardinal Mendoza. The castle was a symbol intended to show the greatness of the Mendoza people, and their supposed descent from Cid Campeador himself - an aspiration of most of the noble families of the time. It would become part of the Duke of Infantado's possessions. Today it belongs to the city of Jadraque.