La "Peña del Pendón" es una piedra caballera de unas 55 Tm. de peso y que es capaz de mover una sola persona. Estas piedras fueron consideradas sagradas por los pueblos prehistóricos, atribuyéndoles dotes adivinatorias y utilizadas como oráculos en concordancia con el número de oscilaciones.
En su parte más alta aparece una gran oquedad producida por la acumulación del agua y que toma la forma de un trono, por lo que pudiera ser el lugar desde el que se dirigiera algún tipo de rito. No en vano, en la Peña del Pendón se pueden observar varias cazoletas conectadas entre sí por una serie de acanaladuras que hacen pensar que fueron utilizadas para realizar sacrificios de sangre con animales.
Como señala Charles David Tilley Bilbao en su estudio para el Instituto de las Identidades de la Diputación de Salamanca, Ritual e identidad en el teso de San Cristóbal (2004): "Aunque el Teso de San Cristóbal se configura como un espacio único, se trata ante todo de un enclave liminar, ya que este se sitúa entre el cielo y la tierra, entre la tierra y el agua, entre los espacios sacros y profanos".
Se cree que en esta zona existió un castro vetton del s.II a.C. debido a algunos descubrimientos de petroglifos y cerámicas así como algunas huellas de manos y pies talladas en las rocas durante las últimas décadas del pasado s.XX. Por todo ello se piensa que esta zona fue usada a modo de altar ritual en donde (además de diferentes motivos religiosos) los futuros líderes del pueblo que habitaba el castro la movían como signo de su fuerza y virilidad. Aunque, claro, como suele pasar, la cosa tiene truco pues solo en un punto, seguramente conocido solo por ellos o los sacerdotes, se logra mover la roca de forma satisfactoria.
Más info: https://tesosriberas.wordpress.com/villarino-teso-de-san-cristobal/






